Nacer es un motivo para morir, y sigue siendo el atajo para una vida arqueada, que se parte en mil oxígenos, no hay amor si no hay regreso, y sin embargo, en el miedo también hay ángeles, dudas inservibles que se van para entender al amor apagado sobre lunas congeladas, yo..., yo me compruebo en mi propio lenguaje, y cuando mis labios se hagan ceniza, y mi voz quepa muerta en una letra, cuando me mire en tus instantes y tu me veas transparente, y no halles como venir a mi vacío, podrás soñar con un sol que llore lágrimas de barro, puede que de allá salga gente viva, pero ningún hombre se hace visible sino respira en alguna parte tuya, ¿ es acaso el tiempo una puerta cerrada que nos mira ?, habría entonces que inventarse un horizonte sin horas, donde poder estar en tus ojos y llenarse de viento, ver cómo se abren y luego se cierran las ráfagas de nuestro silencio que está oculto en el paraíso, no nos entendimos, pero nos volveremos a entender, sólo así sabremos cómo fue nuestro no poder entendernos, hoy tus manos me besan y mi boca te ve, la tristeza pasa, nos mira, no habla, sólo toma tu mano, luego... parece agonizar, un muchacho se lee en todos mis poemas, me siento joven ahora, ¿ para qué ?, las frases son un invento que produce olvido, pobre astronauta, toda sabiduría está en la verdad, no en la apariencia, ningún amor puede recordarse en una memoria ajena, es inútil todo lenguaje que se repita no vivo, se entenderán muchas cosas pero no se conocerá ninguna, ahora estoy detrás de la lluvia, detrás de palabras muertas, hoy aquí debo abandonar mi obra, debo dejar de meter mi alma en un hueco de cañón, hasta mi Vía Láctea también tiene su techumbre interior, la he caminado, he observado su asfalto, pero ni siquiera supe que ese camino existía, el anochecer es el mismo en todas partes, ¿ qué podemos amar que no sean sombras ?, aquí te dejo mis sueños abiertos, Rocío, la amante de quién ya no puede hablar, mi orgasmo es tu instante detenido, está parado como un pájaro cuando va a llover.