martes, 12 de noviembre de 2013

167

A veces la melancolía se me baja por los ojos y yo la atrapo entre mis dedos, alguna vez he descubierto al amor detenido sin poder mirar por su brevísimo túnel, al otro lado de mi vida el aire llora de algo, quizá sea porque nuestros párpados techan eternidades, o porque los sonidos se posan desnudos en el viento que se diseña en el alba, entonces sonríes con el mismo silencio que está bajo mi nombre, y nos espiamos el fondo detrás de un telón, ¿ quién eres tú cubierta de gritos ?, ¿ que ternura muere cuando no suenas a mí ?, quiero solamente tocar tus preguntas, oler su perfume en un rumor de sonrisas, quiero habitar el tacto acariciado de tu boca, y besar su vacío ajeno a la belleza de nadie, quiero posarte inerte en la mejor parte de mi espacio, hundir el alma en el muslo de tus sueños, ayer llegó el pasado lentamente, señalando el cielo y la tierra,  y nos lamía la paz en carne viva, ayer la huella de nuestros recuerdos caminaba por los andenes, "la vida sólo abraza lo que fluye" decía, y yo te ponía la cara, y tu pasión la recorría, y pintábamos los muros que nos sobraban por el suelo, las estatuas se enamoraban de lo quieto porque eramos sus prójimos, movían sus manos para alumbrarnos un rato en cada bocanada de aire, pon a secar las palabras que te dí, luego mójalas en tu aliento, habita el estanque de mi mirada cuando se vuelva tierna, sitúa una mueca pausadamente sabia sobre nuestro mundo secreto, que los escombros oculten la tristeza que dejó tan triste tu nostalgia, dale razón a mis neutrones de alegría, escucha música jamás oída cuando se marche desde un paro cardíaco, pero Rocío devuelve ahora mi mirada inservible, sabe que no existo, yo me obligo a ser orilla para que se quede en el más acá del más allá de su horizonte, Serge busca dos gotas de silencio en el mar, en el borde del cariño la luz nos devora, luego llora, la esperanza siente el frío más distante de ti.