Tiene el alma abierta como una fruta, como una herida al interior de una idea negra, tiene melancolía sin formas bajo sus senos tanteados, bajo esa oferta redonda hay una presión que no habla, un pasto mojado ensimismado en su tristeza caliente, "te amo porque no te pareces más que a ti" le dice un frío en el pecho, "tengo frío en tu pensamiento" piensa ella, Rocío sujeta la esperanza del odio con que ama, el agua cae desde su cabeza y luego pregunta: ¿ quién es yo ?, la sombra ya está mojada, yo adelgazo mis palabras para que ella las escuche, viajo a sus ojos que van a mis ojos llenos de voces, somos como un tubo de ensayo enterrado en la vena, y tú cantas hundida en la semilla de mi nombre, en mi ceniza fría llena de voces, hay caminos perdidos que se encuentran, que se tocan con las crecidas del deseo, hay suicidios en la estación de los amores muertos, el dolor se sale y se aleja crispado, ¿ por qué tu beso está siempre abierto cuando calla y resbala en mis labios ?, el trance espera enteramente terso al estremecimiento de un fondo que no existe, la imagen del corazón le quita aire, la alegría nace flotando sobre una ola de plata, lleva los ojos abiertos, está inconsciente, la oscuridad canta inexplicablemente, hace la ausencia al amor que se adentra en mi risa, mi vida se destruye entre tus muslos, eres tú la que creces ahogada cuando mis manos te traen volando, pones entonces tu sexo recorrido sobre mi tiempo cubierto, y me oprimes con esa matriz que acaricia, que se desliza hundida, desprendida como una suavidad secreta, algo nace en mi irse contigo, algo que aprende a leer en la textura de tu alma, es tu memoria que me estrecha contra su pecho, yo sólo pienso en tu cuerpo, y lo rehago en mi poema, escucho sus latidos grises... se balancean, el viaje ha terminado.