Más allá el silencio, con sus venas, que no termina, un camino vacío, amor al trote, sin deseo de irse, ni ganas de estar, allí, sensato, entre seres postizos, quiere y no quiere, subido al cerebro, con su triste perfume a sexo sin acentos, de carnes echadas, yertas, como la piedra, y después llego a un vacío blanco, que a veces es mío, allí están, tus ventanas, y me abres los brazos asomada al secreto, como el estaño que colma bodegas, desbordados, estamos carcomidos por la pasión en ayuno, ¿ qué hace el llanto en las cosquillas de tus labios ?, ¿ es acaso muy dulce cuando te desborda ?, bebe ahora mi beso de nitrato, o cúbrete el rostro, pero ya no contengas tan lacio tanto asco, no dejes a tus pezones en los rancios jugos de la espera cubriéndote el corazón con los relinchos de otra angustia, líate a la proa entre contracciones del olvido, yo me detengo, y te escucho cada día, mujer de canción para la orilla, dama del aliento, de la esquirla, con sueños de espuma cansada, de sexo austral en mi sexo henchido, ya se hace el alba sideral, y me derrites con tu vida enloquecida, mis libros están a un lado, así tomo tus poros a dos manos, me caigo, luego me deshaces, desde el infinito, desde un placer sin escenario, con tu boca tapada entre mis labios, ella es la firma encendida que acaricia mi lengua, y yo voy a su encuentro de pulpa fresca, y los pájaros se detienen al borde de ésta página, descansan sobre la palabra "bella" que se extiende como un tapiz de ternura, es tu corsé, es nuestro sudor limpio como la aventura, es una bailarina que está para girarnos el cuerpo, ¿ la ves ?, eres ola que pasa por mis costillas y se baja la falda, hay vida en sus mejillas, un rubor, como un maquillaje de mermelada, y si nos tocamos los dedos... luego llueve, todo crece como un lago, o un mar para mirarnos el pecho, se cae una hojita, es el presente, te vas, ya me fui, estuvimos en nuestros cuerpos, recogidos, para dormimos juntos, sujetándonos las palabras con caricias sin habla.