martes, 9 de julio de 2013

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Metes el color de la ternura en la pasión, pero la usas como ropa limpia para condenarnos, no quiero más excesos no cumplidos, amor, no soy un narcótico, ni una loca que pasa por tus estribillos, tomas mi cariño y tus palabras me hacen un mazo de naipes, me juegas a las cartas en tanto tu corazón susurra, distraído, en la luna recibes mi corona plateada, no, poeta, así haces de mí una princesa muerta, ¿ de qué vida me hablas si cada palabra tuya es un muro, un poema lleno de colores en una música que ya no sabe llorar ?, quizá me engañe, llevo tanto tiempo metida en el paquete de tus vocablos, entre follajes, buscando esa verdad tan esperada, y en la mitad de tu descripción...me desnudo contigo, pero ocurre que la eternidad no es todo cuando ya nada se quiere, ¿ y si te dijera, que ya no deseo más sexo contigo para no volver a ser empujada sobre las veredas de tu universo ?, entonces me mirarías, y creerías que estoy sumergida en ese papelito, confinada en el exilio de tus figuritas y omisiones, pero ahora dejas abierto al silencio, a la hora del manantial en que me vas a morir por no dejarte ir conmigo, y tu punto final es como una fotografía sin nada dentro, como una raíz seca resonando entre las piedras que bañan las letras, y así sales, vestido de agua, "nosotros nos quedamos fuera" le dices a tu ego, eres ese pedazo de ti que me castiga, más yo le hablo a tu vocabulario, a esa admirable porción de papel, ¿ andas por ahí ? pregunto, porque sólo quedan ruidos de ti, los trozos de una mansión sumergida, un palacete donde se golpean las puertas, lleno de cercas y territorios, hay cenizas frías, por eso me marcho, por muy lejos que mire, la espera siempre intentará quedarse conmigo, ahora nuestras bocas se acoplan, viven entre dos nombres de luz indecisa, somos tú y yo, inmóviles, repartidos, como fragmentos pequeños que se recogen... pero yo te quiero en vez de nombrarte.