martes, 2 de julio de 2013

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No quiero vivir más entre dos oxígenos, el imán se abre como la boca de un muerto, mi mecanismo de pensar, de escribir... ¿ no es acaso una larga enfermedad ?, el amor de Rocío se traslada ahora, todo, en una curva, se interna en mi boca, hay en él miles de calorías, también un trébol roto, o marcianos que van, de una existencia a otra, sobre los segundos de tus labios en mi soplo, son sombras mojadas, que recogen los trozos de un beso en las gotas de los míos, hay un espesor de ternura incolora, que perdida entre medias y ligas de mujer, da a luz a un sueño sobre mares helados, las fosas de tu impresencia son hoy el guardarropas de nuestras voces ahogadas, dos mundos diferentes que ocupan la parte delantera de dos sexos diferentes, mi pensamiento fijo es como un médium pálido, esgrime su corazón y anda, anegado, entre tus piernas, pero descubro entonces tu rodilla, la luz es el anillo que la redondea albina, tengo en el alma meandros de espuma, se tocan en la destripada aurora de mi yo contigo, no hay números, ni vacíos bien pensados, de repente se oye el murmullo de tus senos que se rozan, ¿ habrá cereales ocultos entre esos dos pezones solidarios ?, "tus pisadas son las palabras que me escribes" Enrique; y Serge: "Acá, mi amor, por aquí", una anestesia contráctil coloca entonces los peces fríos sobre tu dolor, pero el silencio enyodado sigue caminando, brillan sus ojos, congelados, ya no hay nadie, ni un bicolor nuestro dormido o siquiera lejano, pensemos los dos en el borde de nuestros precipicios más íntimos, allí hay cáscaras de silencio sobre lágrimas mudas, ¿ desearte es mi paracaídas perfecto ?, esta noche tus caricias son una máquina muda sobre un estómago evaporado, lo supuesto y sin sentido... levanta un poco sus párpados, y nos ve... ahora anda, dame la mano.