martes, 26 de febrero de 2013

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Entraba vacío, sin labios, con las pupilas navegadas, con ella la muerte me llevaba junto al río, cantábamos, sus ojos estaban a mi lado, pero ella estaba hecha de nada, o no estaba, y se sentó junto a mí, con su cuerpo inhabitado, la miraba, nos mirabamos, musicales, la quería entre mis brazos, "fuiste mi lado de amor", en lo más interno de lo interno, ella lo sabía, no fue un sueño, lo nuestro anduvo, loco por el aire, volamos, juntos, duplicados, y me decías: "¿ hace cuantos centenares de horas que estoy muerta y te amo?", yo en mi soledad encerrada, que se calla, y tú en tu corte de muñecas, con espejos en el corazón, que se reflejan en mi sentidos, y tu lejanía de encelo, ¿eres tú mi voz muerta?, pasa tu mano en mis caricias, a ver cómo es mirar desde tus muros los relieves del amor, ponte en medio del camino, allí donde nuetras sensaciones encajan, déjate pasar la lengua con un pequeño movimiento de deseo, ven a ocultarte en mí si mis pies saben que tienes el pulso lento, entra conmigo a un lugar desde el cual partir, seamos la fuga de dos números caídos en un amor de rincón, emerjamos desde el reverso del universo, flotemos perdidos en el momento en que fuimos empapelados con sonidos calientes, y tú, cubre tu pecho con mi alegría de carne buscada, pósate contra el viento que respiro, dame de beber de tí, hasta que la oscuridad se corte entre suspiros, gime en mi cuerpo para que me encuentres saliendo desde tí mismo, para tener sed haciendo de tu cuerpo mi piel con un poema, pues en la cima, donde ninguno nos reconozca, voy a transfigurar mi hundir en tí lo hundido por tí, con el diagrama de esas frases puestas en los huecos de mi fondo, te dejo ahora mis lápices en el pelo, amor, para que luzcan como flores de lana cada vez que tú me escribas, para que me pertenezcas si te sobrevuelo cuando tengas sexo con mi silencio, se encenderá entonces una lámpara, y ya verás como la promesa se hace dulce en mi saliva.