martes, 6 de noviembre de 2012

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Siempre buscó su soledad en las mujeres desnudas, el aliento de la luz en los huesos, en ese campo de bosques alegres escribió la palabra "seno" sobrevolando todo el amor en el circo del silencio, ponme al alcanze para vernos y vernos lo que no soy sin para quién, enciende una lámpara para situarnos en alguna estación del hacer el amor dentro de un abrazo, apágame cuando estés más viva en el orgasmo que tu cuerpo oculta, detén la convulsión abierta que se te sale para que seas reencontrada, Rocío, mi amor, deja caer dentro de mí tu muerte al esperar, veo arañas que se llevan mi cruz en la espalda, tu rostro se interna y mi agua se cae en tu sueño, la lluvia desconocida de tu lengua permanece en mí, pienso y dices que me interno rico en tu noche caminada, plena, entre los muslos que son el guante de mi sexo, ¿ te esperaría allí, sola, en un solo vicio ?, tu rostro, déjalo en mis manos, haz un silencio de color rojo, que el azul cree una sombra que cante y me vocalice desde un ramo de lilas, úntame de secretos enlutados por el engaño, dentro de un poema no hay nadie...¿ qué has hecho de mi vida ?, esta noche tú estarás, y volverás a gemir en los gestos inconclusos que veré en tu boca, "basta, por favor", dices y sigues, una brisa aparta desde tu busto algo que hay en mi pecho, me ahogo en ello, hay puntos inadjetivables donde tu mano se desliza en silencio, mi corazón late para engañar aquel sitio desde donde emana nuestro tiempo primitivo, hay lugares distintos donde esperas que roce tu perfección, suspiras en una roca mientras pulsas sobre mis caderas, ahora el mundo es blanco sin tí, escribe en una página, si te vienes llevame a oirte cantar por donde más sudes, sírveme para acariciarte que ya estás, alúmbrame, tu sabes hablar por hablar, entiérrame encerrado en tí... ya me voy, acostado en arenas de pelo negro.