Rocío se tumbó en la cama.
- ¿ Qué te ocurre ?
- Me volveré loca.
- Pero...
- No puedes hacer nada, sufro.
"Sólo tres besos
para tí
para mí
para tí
de una existencia a otra existencia
con Serge
en mi mano derecha
están mis uñas comidas
y en mis ojos
mis pupilas
son como oscuras piedras caídas
me sujeto a la cama
porque ya no sé
donde correr".
- Cierra los ojos despacio, amor, que no se te escuchen los párpados. Tú y yo vivímos en un mundo falso e inútil...
( Pero no volvió a pronunciar una sola palabra )
En la calle, un poeta le dedica un poema al periódico de los martes: "...si tus letras tuvieran vestiduras metálicas, o algo coloreado en tí me dijera que ella está cansada, si en las palabras de alguna columna oscurecida ella buscara sombra, y se levantara el vestido para que le leyera las piernas, y bailara ballet riéndose ante mis ojos, y entonces, la música enrrojeciera por mirarle yo sus pechos, sé que daría vuelta la página, la haría girar y girar, hasta que su cuerpo cayera en el bolsillo de mi campera...".
- Quiero tocarte la boca con mis labios, pero sin repetir nada que sea igual a lo que desde hace más de seis mil años sale del morro de cualquier hombre.
Sin embargo, ella ya sabía que la vida podía ser un vacío bien pensado.
Hombres, y ella.
Hay frialdad y tibieza en conjunción.
Irse, y no retornar. Luego seguir caminando. Y volver a hundirse. En oscuridad. Y andar. Sentir la boca como ese papel de cigarro que alguna vez fue blanco y hermoso...
Mis dedos teclean.
Ahora, pensemos en los dos.