martes, 3 de julio de 2012

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- Es dificil olvidarte.
E introducía sus dedos de niebla en los recuerdos de agua que ella misma escondía en los espejos. ¿ Realmente era eso lo que hacía ? Veía la lluvia caer como un bocinazo melancólico. La veía resbalar en las letras que se le clavaban una y otra vez desde la memoria. Viajaban todas juntas en aquél omnibús que aleteaba. Lleno de ideas.
- Adiós, Serge.

Vida, mi vida, déjate fascinar. Hueles a muerte. Déja entonces, vida mía, embrujarte. Entonces miraba por la ventana. Y sacaba verdades llenas desde el corazón.
( Es una lástima que ya no estés conmigo ).

- Quiero mirar a tus ojos, sola. Y que veas como te ama mi transparencia al tocar todas esas zonas prohibidas de mi cuerpo.
- Un minuto que voy al baño y ya vuelvo.

El fluido de su sexo se viene como cuatro olas gigantescas.
( Viajera, hay tantas cosas que recuperar, que mis orgasmos acuden a tí. Acuden como oleajes que apuran un sueño ).

- Rocío, ¿ Porqué bajas los párpados cuando estás desnuda ?
( Mírame así, que te quiero ).
- Olvídese de toda esa mierda, ¡ Señor !

Cuando lo hacían, había un sonido a viento roto que salía de los labios de ella. Quizá era una palabra enamorada de él y que sólo había elegido pintarse en silencio. Encogida, entre besos y razones. O quizá eligió abrirse ahí, a su lado. Pero con una sonrisa.


Anoche salían risitas de tu cuerpo alumbradas con mi deseo.