martes, 26 de junio de 2012

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- Quiero despertar en tu mano, Serge. Como una niña de seda. Y respirar cuando se abra el viento. Que me expliques con palabras de brisa... ese tu mundo, que me bebe.

¡ Y pensar que en toda nuestra existencia ningún hombre ha sido ni siquiera media mujer !

Me jode confesarlo, pero lo cierto es que nadie quiere ser un bolero. Por eso escribo ahora. No pido un pasodoble... con un valsesito basta. Y de ahí, pasar al recuerdo. Aún es posible saltar de uno al otro borde del individuo.

En el olvido siempre hay que ejercer el oficio de recién llegado. Para resucitarlo. Cuando se active el amor, habrá que emplumarse entonces los huesos. Prendarse de ella hasta ser su espejo incendiado. Recordarse, invocarse, recapitularse. Que se pueda vivir eternamente en un mismo sexo, ¡ pero con el otro !
- Anda ya, estás enfermo, mi celosito...

En Rocío hay un surtidor que hace que salten mis sentimientos como globitos de colores. Seré una jirafa de cuello muy largo para mirarlos a todos. Hasta la última gota de mi esperma volará con ellos como un baloncito más.
- ¡ Bonita fiesta con tu gotita !


Mi rebelión consiste en pulverizarme de amor.
Siénteme en la yema de tus dedos.