Mi alma se despide frente al ventanal. Y pronto seré tu señal de humo. ¿ Pero qué es pronto para nosotros, Rocío ? Mi mirada está de viaje. Y tú, preparando tu miedo más valiente.
¿ Saben ? Nunca quise asesinar al arte. Mi amistad con él, es como la de aquel niño que está parado por su amigo, en una sala de espera. Los poetas ya estamos todos muertos. Y el arte lo sabe. Por eso se queda quieto. Como si nunca tuviera que decirnos nada de lo que tanto necesitamos. Y entonces, retrocedemos con los brazos cerrados.
- Voy a reclamarte como eras, pequeño loco, aunque pronto ya no seas tú.
Serge cerró los ojos. Sería facil. Aquella mirada, tan grande. Un lugar donde el mejor arrebato siempre se permitió el lujo de regalar sus mejor tregua.
- Nunca fuiste rencoroso. Viviste a prueba de terremotos, amigo.
Quizá la riqueza de la vida contenga algunos recuerdos olvidados, ¿ no ? ¿ Cuál sería mi mejor historia ?
- De todo lo que has aprendido, ¿ qué es lo que más te gusta ?
- Los cuentos...
- ¿ Me haces confidencias entonces, para que yo te haga las mías ?
-....
Una alegría inoportuna se cae como una gota de sudor frío. Demasiado abismo tiene el amor. A veces, tu recuerdo me tira piedritas.
- Lo sé, payaso. A nosotros siempre nos quedó mucho por decir... y por callar.
He rozado el cielo con mis delirios. Con palabras en exclusivo estado de exepción. Por eso hoy sé como es el tacto. Nunca me faltó una nube de algodón para hacértelo sentir. Y es que nunca existió otro puente para cruzarnos el cielo.
Hoy te regalo mis fresas de felpa. ( Que sé que te gustan ).