- En tu sombra se esconden varios puntos oscuros. Parece que giraran todos en tus ojos, Serge.
Bueno, yo a veces miro un rato antes del beso. Con todo el corazón bajo mi camisa. Pero Rocío no me conoce, ¿ o sí ?
¿ Comprenderá a Serge ? Quien me conoce, lo conoce a él.
- Mirame así, te quiero.
Hay unas medias sobre el asfalto humedecido. Caídas sobre el eco de los pasos de una mujer que se fue.
- Me laten las sienes al sentir tu nombre. Acá, si amor, acá. Ven. Las nubes se mueven mientras tú entras entre mis piernas. Aprovecha y camíname ahora. Déjate atrapar. Susúrrame los pechos al tocarlos.
El amor es tan simple
como entrar en tu mirada
pero puede ocurrir que de pronto
se queden solos nuestros fantasmas
que no sepan que el fin del mundo es eso
unir retina y lágrimas
Un hombre con el pelo de un muñeco de cera hace gestos frente el semáforo. Otra señora se gasta en un almacén todo lo ganado con sus ubres la noche anterior.
- En tu rostro de gitano mis pechos se hacen inmensos.
Hay perros fracasados vagando por la calle. Han perdido el sueño por levantar un pellejo que les queda demasiado grande. Parecen alcohólicos. Tienen agónico el aullido. Con tal de que los barran con la basura, son capaces de desperezarse en el umbral de tu casa.
- Sólo el amor que cae dentro de mis besos se amplía.
- Pero yo, ya no quiero destruirme en la inquietud de tus labios, vida.
Hoy me distraigo y discuto con cretinos.