martes, 17 de enero de 2012

72

Despertó. El sol estaba alto y ella con un gran corte bajo la barbilla. Sentada sobre la cama. Una resaca de las peores. Miró alrededor. Todo apestaba tirado sobre el piso del departamento. Rocío se sintió como una puta. Derramada. Recogió los billetes y los metió en su cartera.

" Eres el rostro de mi silencio
que es mi árbol sin hojas
yo soy la lámpara de tu sangre...
ahora un ángel me encierra en el viento
y caigo en tus rasgos como una piedra perdida".

Serge, otra vez.
¿ Cómo explicar mi cansancio ? Ese aspecto de cosa manoseada que ya no soporta la cercanía de sus versos. Ellos son su traje recién estrenado, y yo, su maniquí...
La sombra del mundo en su corazón.

Pero el amor come entonces su manzana matutina. Y mi deseo de tocarte, fallece trás la ternura. Soy esa materia fría con un traje sin luz. Voy de un lugar a otro como una maleta de cartón en una cama inclinada. Entre brechas de sexo endurecido. Cubierta de animales callados. Mojada. Hay agujeros en las suelas de sus zapatos. Perforaciones en mi boca que se parecen a un viejo despertador.


Tu soledad se halla a sí misma porque no hay nadie.