martes, 13 de diciembre de 2011

66

Ese ciego fanatismo de pertenecer a tu torso. Y esa experiencia de comer, calentito, tu deseo acumulado. De redondear la boca de tu sonrisa respirándole el gemido abierto.
Bailabas y coqueteabas, besando a los hombres.
Desperdiciabas belleza en tu latir interior.
Como quisiera acercar mis besos a tu pie cansado. Y ver la luna olvidada, perdida en tus uñas sin retraso. Úntame con la luz de la ventana que se apoya en tu tobillo.
-Te echo de menos, me dijo.

Tu rodilla se parecía a una copa de licor. La noche recogía lo que se escapaba y renacía en mi sonrisa. Solíamos salir juntos a ella.
( "Y me apretabas el pecho entre tus piernas de pluma, ¿ recuerdas ? " ).

- ¿ Soy bonita aún ?
Te conduje a la cama y te besé.
Apretada en mis raíces tiraste de mí.
- Cuando me desvisto produces un movimiento de mar en el espacio conquistado con tu amor en mi piel.


Esa noche hubo dos bancos de piedra que compartieron su roca con unas hojas mojadas.