Rocío, tan horriblemente bella.
Y la botella cayó de la mesa. ( ¿ O había dicho algo sin estar de acuerdo ? )
- Huelo a baba rancia...
Ella se ha dormido en mi corazón. Está echada como un papelito. Siento sus tirones. Vienen desde detrás del amor. Desde el pozo oscuro donde lloran mis brillos. Su clima anda por mis huesos.
- ¿ Sabes ? Tengo un corte debajo de la barbilla.
Recuerdo su trasero. Impúdico y eterno. A veces Palacio, a veces Drugstore.
- Serge, hay una enorme tristeza que un hombre y una mujer pueden hacerse. Es una formidable rama con dos pajaritos parados. Y ni se les ve la cara.
La melancolía navega en el lago. Sabe que las gotas siguen buscando a esa niña de uñas comidas.
- ¿ Y no volverá a sonreir ?
- No, Serge.
Como el silencio que hay entre las líneas de una carta de amor, chorrea un trayecto de mares helados entre las palabras que no nos unen porque mueren la misma noche en que nos aman.
Si digo que te escribo, veo tu rostro besar el oleaje de mis ojos húmedos.