- Lo siento señor, tiene que pagar.
Y ahora, ¿ qué haré conmigo ? No tengo mañana.
Días sin retorno...
La distancia agrega tierra a la ternura.
En una esquina:
- ¿ Quién será ese poeta ? No me gusta su aspecto de pájaro.
En la piel entonces, la furia ciega del alma. Serge recordó como cada vez, al ir a su colegio, había una pelea entre dos chicos por subirse de la nada al vacío. Era como un suicidio por conquistar esa manzana temprana. Por conocer como se hace para no ver desde la muerte.
- Hola, te tengo sandwiches de mantequilla.
El amor ocupaba espacio en el día cuando la soledad fue nuestra. Lo estable, era el litoral blanquecino. Ella se empapaba de lluvia en mi puerta. Siempre ausente.
- ¿ Quieres mi boca ?
Rocío, empezó a caminar al lado con su falda corta.
( Al final no nos mira nadie, amor. ¿ Crees que alguien nos habrá oído ? ).
Estaban solos, pero su deseo no comprendía la verdad.
A menudo, al atardecer, se arrimaban desnudos a sus ventanas.
- Mejor será que nos quedemos aquí sentados, impares...Esperando.
Mi psiquis se convulsiona a tus pies.