El cielo gime sobre el espesor detenido de los perros y gatos. Masas de ternura maullan abiertas con sus sedas bajo los arpones. Galopan mis versos mojados. Caen leyendo las trascendencias cotidianas de Rocío. Su pelo lavado semeja nubosidades cansadas. No se mueven en su "blue" interior de otoño castaño. Serge y ella. Toda hecha de nada. Agua y alfombra de ballet. Que busca en la ducha dos manos y sus flores. Copa de afecto en esa rodilla que zumba. Se moja. Es un mapamundi con toda la luz que retiene del universo. Su sexo es mi catacumba. Mi litoral, sus caderas. Mi mano, una gota oscura que asciende y abre sus puertas ausentes. Un sol rojo aislado me espera por allá. Adentro. Una onda enrojece. Me arde en los labios.
Quiero su pan blanco en este marco roto de deseo.
- Sumérgete entonces con mis pétalos. Ellos serán tu alimento en mi boca húmeda.
Sí. Caminar, y caminar...Rocío.
Con tanta lumbre de senos hinchados y aspiraciones de soledad . Y mis labios plegados.
Hoy he descubierto música girando en el perfíl de una flor.