Soledad de piedra en un callejón preciso. Un pájaro anda por ahí y lleva dientes abiertos. Un toro que descansa en la mente de una amapola. Basta de correr: una reina ríe quemada por el fósforo que pregunta a la seda "qué es lo que hay" en los surcos capilares.
Rocío hace diamantes raspando música. Una bruja cremada corre por las mañanas. La ciudad enciende sus metales.
Hay una sonrisa de Serge que se coagula en un poema.
- Siento ternura hasta en la queja rota de tu indiferencia.
Ella me suena en cada patada de amor. Todo fue dejarse ir donde no cabíamos...
- Es que sólo un ángel me dió la suave necesidad de ser lo que no oímos.
Él entiende. ¿ Pero porqué se delira ?
Lo nuestro huele a perfume de pájaro acariciado. El viento trepa por todas tus formas.
"Es que hace tanta soledad que hasta el humo se suicida".
- Tu siempre lloras debajo de tu sollozo.
Cae un instante con un agujero que se quisiera oler tu nombre.