martes, 6 de septiembre de 2011

50

- Si le cortaran la lengua a tu secreto el vacío me llevaría hasta ti. Muñeca, algo que arde en tu voz me sube y me da gritos de aire en la mirada... Mía, ¿ que te haces en manos de un loco ?


Hay rocas con pechos de algodón y extractos de mar. Serge camina como esa cañería que piensa dentro de un muro. Su corazón es una cabecita que ya no existe. De pronto, los postes telefónicos se rozan donde brilla su propia vejiga de luz. La noche se amarra entre las estrellas. Uno quisiera pasarle los sentidos por el lomo.


Algo que se mete en el oído no para de lagrimear. Ella está en un temporal matando mariposas que corren por sus recuerdos. ¿ Hace cuántos besos ajenos que sus senos rezongan mordidos bajo la boca de otra alma ? El perfume mojado por la llovizna de la saliva calla saliente sobre sus tetillas. Ausente, se lava.
Simple como el olvido.


- Quiero comer alma desde el borde de tus labios, y  justo en los pies del alba cayendo sobre tu pelo, oler esa soledad caliente.




Una mujer y un hombre se miran entonces.
Vacíos para siempre.