miércoles, 24 de agosto de 2011

48

Sexo mercurizado que desmaya. Piernas en seco que besan los muelles de mis caderas. Mujer que espera para aprender a repartirse ante mis besos.
Fui yo, fuiste mía, qué más.
Ven a estrellarte conmigo cuando camine endulzado por tu erotismo. Dame un envión enyodado. Gímeme desde tus brazos. Desde el campanario de tus pechos acuáticos.


Y Rocío que se toma mi boca en copa de espumas. Hacemos el amor hasta emborrachar de polen al alma.
Roemos dulzura.
Con orgasmos de púrpura.
Con sábanas a golpes de sombra.
Jazmines de fuego físico.
Con peras de electricidad.
Sin botones ópalo como cutis de tabaco.


Y Serge que mueve la cintura central de su ombligo. Hasta las calles de su mano son ahora ráfagas con piel desde el vacío.
Son burbujas de fruta en el arco de los labios.
En esa lengua recorrida que, como un coral, camina de beso en beso.


- Sólo tomaremos un café y en diez minutos...




Adiós.