Debajo de tu vestido. Con la belleza a vuelo lento.
La tarde y su vejiga. Y su promesa. Todo es un interior en la ciudad.
Triste.
Triste...como un reloj encendiendo una lámpara.
Las notas de la taberna tienen sus calorías. Ni una gota que se seque. Recordando tras la malla, una mirada se apaga contra el suelo. Alguien canta. Es la camarera. Súbitamente hay una niña perdida. Un ángel habla de un gorrión que nació con los senos desnudos.
Ella se secaba la voz. Lo hacía en un palacio de papel olvidado por evaporarse en los pies.
- Hay sueños rotos hechos de pedacitos suaves.
Rocío dejaba el telón entreabierto para que yo lo viera. Las chicas que pegaban sus virutas en la cara de la esperanza la habían desamparado.
Serge era un planeta girando y girando en la jaula.
- En las cañerías, el mar y las olas, llevan en sus rodillas a la brújula de nuestra ternura.