Nada es cierto. Cerré los ojos. Las crecidas de retina ya me tocan hasta el hueso de un grito. Silencio, silencio siempre. Sed viva ebrio de cuajo. Rocío, mi nómada que pasa en verde alameda. Demasiadísimo llorar y alegrías en reposo. Un transpienso, una sombra grasa en las moradas del consuelo. Dentro de mi nido yace siempre mi reina loca. Lo suyo es un soplo... y una luna se hace verde.
- El vértigo llena mi estómago con tu choza de orificios, Serge. Tú me cremas donde apenas te digo: cátame.
Morirse con quién se es en quién se ama. Hundido harto ya de mitades. Esta chica pétalo de erosenos. Duende loba navegable y progresiva.
- Sonríe; yo soy en los estratos de tus piernas. Mi junco coito de espasmos, cuando mi amor entre en la vida de tu sombra ¿ aún tendrás cara de niña ?