jueves, 7 de julio de 2011

38

Sí, mis sombras son putas. De pronto, abandonan la cama, traspasan las paredes y se adhieren a tu cuerpo. Se lían y aprietan, hundiéndose sobre tu piel volcada. Ponen su lengua en la carne que se abre para evaluar mi sexo.
Las miro.
Impregnadas se refugian. Tus poros, hervidos, se estiran para recibir aquellas gotas desgarradas por el pálpito.


- Serge, tus ojos laten callados... Deben saber que de mis ancas no se vuelve.


Y su sustancia es mi caldo. Mi útero, sabe de la noche en que te amó. Está aquí. Como un niño frente a tu retina. Hay una hoguera en los labios que nos quema las sílabas que unieron nuestras bocas. Porque en los confines de nuestro deseo, está la arena donde muere el climax. Donde sobrevuela todo aquello que me navegaste por dentro.


Es Rocío aquí, o en otra parte donde se cierra como ahogada en su fisura.
Hasta las ventanas son ya un pretexto para abrirle mis brazos.