viernes, 1 de julio de 2011

36

Balcones con aliento de mujer. Noche tibia. Patios y maniquís manoseados. La luna da su color a las hembras que tienen los poros abiertos.
Nuestra cama nos espera. Somos barcos con el cielo entre las sábanas. Brillosos. Con húmedos lugares remotos. Como pedazos de mar, atiborrados de puerto. Con las cubiertas tendidas vestidas de silencio. Y ese aliento tejiendo de puntillas, zambullido al ancla de los labios.
Y esa virgen de lágrimas granate que transpira del corazón.



- Se cree una Salomé, Serge.



Con su cactus de llanto carmesí, Rocío unta vida a sus recuerdos.
Hay un destripado amanecer en cada memoria que se duerme en el suelo. Una melodía enrojecida, cuyos brazos son anillos.



- Amor, planchame la boca a borbotones de saliva.



Ellos están solos. Yo, opaco de pensar.



Lejos, los colores puros lidian en mis pupilas.