Aún hay miedo bebiendo de mi deseo. Pero, ¿ qué sabes tú del miedo ? El miedo usa sombrero negro. Un único y frondoso poema parece salir de Serge. No hay ni una sola héctarea de superficie que lo mire sin llenarse de interés. Ni una geometría que no grite por algo que se le fue para siempre.
Tal vez mi lengua sea lo único vivo. Tal vez en cada recuerdo exista mi calavera. Le haré cosquillas a las esquinas de un callejón para sentarme y sonreír. Para que en las hojas de los libros, los nombres deliren al mirarse.
¡ Viva mi esperma en tu amor !
Pero de tus muslos, solo obtengo un pedazo de puerta. Voy a dar un sermón sobre tu pubis. Hablaré rodeado por tus piernas para que veas que no estás sola. Preveo que sucederá. Como si me quisieras, cubrirás de estrellas mis orgasmos inexactos. En tu piel, mis huesos escucharán gritar a tus lágrimas. Una palabra inmensa será nuestro amor adúltero. Y entre vidrios rotos, nuestras ideas se arrojarán, desmenuzadas para siempre.
- ¿ Ya nunca volverás a abrazar la desolación en mi telilla de entrepierna, Serge ?
Hay un hombre catastrófico.
Sólo maleza.