miércoles, 22 de junio de 2011

34

"Llevamos tu cocktail mental en la boca. El rostro tuyo en la pluma. No sé si pensar en Serge, o en tí. Nos encauzas, nos desembocas al borde de tus sillas. No hay cielos. Sólo tu murciélago infinito. Vivímos bicoloreados, dando brincos ante los ojos de tu amor."


Y un camarero. Y más allá un limpiabotas. Rocío acodada frente a los mostradores. Un café, una mosquita lejana. Las paredes no brindan. Los parroquianos asoman sus cabezas.
El vino pulveriza, aletea. Gime en las gargantas. Suspira en los archipiélagos inacabables de algún recuerdo que se frota con piel de por ahí.




Hay una caricia. Un  territorio terso en las mejillas. Lágrimas desde el pozo del pecho. Y ese "click". El mismo que resbala como una anguila en el llanto...


A un costado de la luna veo caer los besos.