martes, 14 de junio de 2011

32.

El misterioso Mercurio descubrirá mi muerte. Rocío lo sabe. Ahora, ella se halla con mi máscara de infinito puesta. Gira y gira dentro de mi pluma. Ve los huesecillos de mis palabras bajo la silla de Serge.



- Morir con ustedes. Como quién se va, jurando no volver a abrir los ojos...



Afuera, los amigos comen relojes. Apenas el tono de una época pulsa en los espejos. Apenas mi captación sensual y ávida de mundos duerme hasta los límites del ser.
Soy un sabio animal nostálgico de tu cuerpo caliente.
Noche, hemos perdido. Te invito nada más que a ir hasta el fondo.



- Mamá, ¿ Por qué estás roja ?



Un hombre es visible dentro de una idea negra.



- No me abandonen, aún si yo he abandonado.


Voces mías, tu canto no me ayuda. Hay tenazas con brazos suplicantes.
Hace frío allí donde se forma todo pensamiento.



Y yo me iré. ( En mi materia verbal errante ).