De pronto este sabor acumulado que secuestro. Te amo y no vienes. Yo soy tu creador, Rocío. Yo soy Serge. Si de pronto me vieras en la cima de tu nombre. Algún varón que en la noche te amó ardería en su pueblo. Se le caerían los pedazos a un costado del camino.
En su cara verías al lanzador de cuchillos.
Aquel fragmento que no existe, a veces, en la noche. Ese yo soy.
Tu paquete de dolor es una sonrisa ajena, pegada a mi boca. Mi corazón es ese país amontonado, inservible.
- Solo me dejas sangre vieja en las alas. Soy tu memoria cerrada. No me escribas entonces...no me escribas.
Pero hay dos pechos de mujer para esta historia.
Y una cavidad iluminada que se abre en un orgasmo de perlas.
Y un silencio desnudo que viaja.
- Entonces me voy a nutrir mi locura con las gentes de la vereda.