jueves, 2 de junio de 2011

29.

Murió dentro de su canción. Tenía el corazón verde, tatuado por el sol. Había verde entre la distancia de sus labios. Y gris en la sed abriendo su boca. Las calles eran el espejo de sus cabellos. Caminaba en lo amarillento de la rutina. Expuesta sobre la mano del pavimento.


Los ausentes le soplaron los párpados. La noche escribía sobre rumores y huesecillos. Entre nombres, se llamaban.


- Serge.


El agua calló en la sonrisa.
( Es el fin de tu " no volver " a mi boca, ¿ ya estás escuchando ese lugar ? )


En el metro martilleaban pájaros negros en una constelación de graznidos.


- Me regalaste un otoño azul, amor. Me dijiste que entre los pinos mi tristeza era incandescente.


Y Rocío se deslizaba, llovida.
Y su alma era un ramo.
Y se enlloró de rojo al silencio.


- El que yo espero no viene.