La lluvia me habla. Fluye para copiar mi voz. Cae por la belleza de una herida que siente el deseo de llegar a ser una llave de aire.
- Si pudiera volar en la descomposición de tu sollozo para que nunca se despierte...
Pero Serge latía, rehén de un pajarito. ( Rocío, dame tu talón emboscado, córtame algo de tu perfume y pronúncialo ).
Un atajo. Un pedacito de luz rota.
La noche.
En la memoria de un caballo cabe nuestro deceso.
En el dibujo de tu silencio busco asilo.
- Llevo tu amor en mi garganta, Serge. Es la ventana cerrada de tu espejo.
Hay pedacitos rotos de espera en coma. En la ciudad ¿ Cuantos centenares de años hace que estoy partida y nadie viene ?
Las parejas saben que la muerte es comenzar a cantar despacito.
Pero nada rima ya con nada.