- Alguna vez sabrás porqué sientes menos de lo que amas...
El sol me mira cuando respiro en la noche. ( Tírame un balazo de esperanza ). Aún ahora, también ahora, puedo escuchar al silencio callado.
Serge camina, y las uñas del tiempo se hunden en la cárcel de su ternura.
Unos poemas viajan en mi sangre.
"Quién anda por ahí, no tienes nada que decir"
Sí, la rigidez de mis versos arrojan lo sobrante sobre algo parecido a una mirada humana.
Es Rocío.
Sus pechos arden al lado de mis ángeles. Ahí está. Como algo arqueado en la cima de mi asombro. Como un instante cremado queriendo ya irse.
Pasa por mi lado.
"Soy el pan que horneas". E, invisible, hizo dibujos en un viejo muro rosado.
- ¡ Límpiame de oxígenos que quiero amarte libre ! Desátame. Ven, pajarita querida.
( Y vive mi mano, chorrea de lo que no te dan ).
Aquella noche las señoras, los señores, los pájaros polvorientos en la calle, todos morían en su memoria cerrada.
- Este viaje inútil pero tan suave, Serge. Criatura de mi sed, has dicho tantas palabras... que ya no te atreves ni a oirme.
Abre para saber quién se pierde.
Bueno, en fin, me saludo y silencio.