viernes, 20 de mayo de 2011

25.

Triste como el niño de pecho que calla en su alma. Y el amor más abierto parado en tu mano crispada.
Es la hora en que las viejas heridas se aprovechan de los muebles vacíos del patio.
No lo diré.
Hay un grillo acariciado en el muro que duerme.



- Rocío, si pudiese echarte agua negra en la memoria. Y hacerlo detrás de la cara de un muerto.



Los astros ablandan las nalgas de las mujeres. Las peras del tendido eléctrico parecen agonizar. Viejos árboles florecidos poseen en su estar a toda mi tristeza.
Veo pezones saber qué cosa es no entender. Tu voz arrastra el tiempo donde sí mi mirada vive.
De pronto, una trompada rueda como un cohete de bengala.
Caigo.
Borracho.



- Serge, entra.



El poeta y la noche se han derrumbado.
Las casas cerradas son como un ir donde no hay...
Alguién esconde la música entre difuntos.



Debajo de los puentes, me oculto como una araña.