Al sepultarse en las intimidades de la ciudad, Serge transitó hacia la “Sombrilla de Papel”. Y lidió con los sacacorchos. Tartamudeó algunas coplas.
Una luz. Una lámpara. Rocío lejos de lo nacido. Rocío, y sus fuentes en la ciudad de la nada.
- Como una piedra, la que nunca fuí ( dice ).
Su roja sed de erotismo anclada en las pupilas. Humeantes. El deseo en agua que espera. El maniquí que se petrificó de amor. Rocío en el vértigo de una noche pequeña. Y Serge. Serge puesto para que una historia de amor se abra. Escuchando al “cantaor”. Como un cauce, reseco al jerez.
- Cúrame el vacío. Hunde tu mano. Golpéame al viento.
Hojas secas.
La cabeza hundida hasta los hombros.
Serge y esa puerta que se entreabre, pedernales afuera.