sábado, 24 de noviembre de 2012

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¿ Dónde me extravié en la fiebre ? ¿ En las dudas ? ¿ Atrapado por la angustia ?
Ella es mi criatura, tanta para mi sed y mi vaso está vacío. Rocío, ese amor tan inútil, pero muy suave. No está con mi sombra, no está con mis gestos, está más allá de las reglas.
En su olvido, ¿ estoy perdido ? La veo bajar los párpados porque sabe que nuestro amor morirá como muere un animal pequeño dentro un cuento infantil.

( Allí hay un espacio vacío por donde corre una pequeña que ya no reconozco ).

Después de vomitar sangre pensé... ¿ y cómo canta el amor ? 
Hoy puedo morir de presencia. Mi memoria se agrieta. Se obstruye. Pero su rostro pone suave una tarde como ésta.

"Llórame y trábame entre rosas, loquito
pliégame con tus luces asustadas
yo te atravesaré con mi voz
para que mañana uses la libertad de ser sólo ceniza".

Tuve sus muslos abrazados. Y mi cabeza en su vientre. Mi ternura chocaba con sus rodillas. Un orgasmo y ella se hace desnuda a la entrada del tiempo. Ahora me mira.
Yo miro la quietud de su sexo...

- Yo trago mis noches, Serge.
- Y dentro de mí tú eres yo, conmigo que soy tú y que soy yo, pero inexplicablemente distintos.

"Quisiera ser la saliva con que tapizas los vasos
por eso nos perdimos yo y el poema
donde tú creíste haberme amado alguna vez
yo no quería rozar las teclas
quería derrumbarme como una araña en el teclado".

Escucho el sonido caliente de tu corazón en los cascos de mis venas de arena.