Sin Serge, el sol se vino a tierra. Se desprendió como un muerto deshabitado. Buscaba, desde el más allá, tomarle la cintura a sus labios. En vano. Rocío, ¿ levantaría su cadáver ?
- Puse una estrella en tu sonrisa muerta. Amor...¿ la vés ?
Sabios animales le visitaron el alma calurosa.
- Vida, mi vida, déjate dolerme, decía ella.
Y las bestias, se miraban al espejo en el bosque. Una desértica transparencia cantó y se dejó hacer el amor una vez más. Él ya no estaba. Ni siquiera ella lo encontraría detrás de las sombras.
Un animal la descubrió entonces, desde lejos. Parecía una muchacha desnuda sobre una piedra. Aplanada en el olvido.
Un animal la descubrió entonces, desde lejos. Parecía una muchacha desnuda sobre una piedra. Aplanada en el olvido.
Pero el poeta seguía escribiendo. Su cabeza buscaba el cuerpo más puro de ella.
"Se me fue el personaje".
Adonde...¿ a vivir en un sonido de vientos rasgados ?
Adonde...¿ a vivir en un sonido de vientos rasgados ?
- La batalla de nuestro amor siempre fue como una caricia en la cara, ¿ verdad mi celosito ?
- Desde aquí tu rostro tiene secretos que aletean. Como en un cuento de hadas...
Digo la palabra "muerte", y digo "adios".
( No puedo salirme de las cosas para desatarme en tus ojos ).
Transcribo el diario. Y sólo te anuncio como mi sed. Quizá nunca despierte en ese poema de tu ausencia que está a pocos pasos del amor.
- Pero hay un pájaro enamorado, Enrique, que se mete en el único sueño que me alcanza...
El papel se recoje.
El perfume me mira. Me dice que es el de su sombra.
"Entierrenme donde quieran".