Sentada en el suelo de un lago, Rocío buscaba su sombra perdida. La soñaba, vestida de rojo. Hundida en una mirada sin rostros, examinaba el morir del agua. La medianoche la poseyó. Reflejaba su tristeza enviando pequeños pájaros desde las estrellas para buscar como calentarse el corazón suplicante.
- Que el amor en sus vientres sean mi único amigo...
Serge eran "Serge y Serge", y a veces los amigos nuevos, también lo llamaban "Serge y Serge". Serge respondía por ambos nombres, como si él, Serge, fuese en efecto, Serge, quien no existía.
Una crisálida lúbrica solía usar la máscara de una libélula. Y el molusco: "todo es concha, aunque yo bese boca a boca".
En la sala de las almas puras la luna usaba piyamas.
- Ridiculamente nos han adornado para este mundo.
Y sostuvo en sus brazos a un pequeño bebé inconsolable: y ese bebé era su corazón que coqueteaba.
"No puedo más".