martes, 21 de diciembre de 2010

2.

La luna se untaba contra el aliento de los patios. Las sillas eran esqueletos y las estrellas se clavaban en ellas siendo corbatas. Las niñas entraron como castañuelas, las ratas se desmayaron y el poeta recobró su lenguaje perdido. Su corazón tuvo una descarga de "oles" que lidiaron sobre un coro de cigarros.
- ¿ En dónde buscarte ? Rocío...
Y el humo hizo sus "pases" colándose entre botellas de licor con olor a manzanilla. Algo así como sonidos sofocantes terminaron abrazados a los cascos de sus latidos.
- Rocío...
Hasta el suelo decía su nombre. De los balcones el ruido sangraba caído en cada plato. Las amazonas lo dominaron con sus ojos de agua verde abiertos en la cara.
- Todo por un beso tuyo, duro y tuyo contra mis labios.
Solo el viento.
Nada más.