martes, 31 de enero de 2012

74

- La otra que era te deseaba. Y tú me deseas en otra. ¿ Quién entonces te ha consagrado ?

Los edificios se arrojan unos encima de otros. Y cuando están muy por arriba, ponen su espalda para que el vendaval les propine un buen golpe de plumero en la azotea.
Serge entró en casa y entonces fue cuando sucedió. Se le cayeron recuerdos que eran de cristal sobre el piso. En su piel, chocó el universo consigo mismo.
Mientras, ella lloraba extrayendo de sí algo como una piedra. Había un vértigo de dolor incesante en sus huesos. Eran agujeros con fierros que la miraban clavados como una mula.


" Es tan oscuro el silencio, que tal vez mi alma se encuentre volando en estado de descomposición. Volar triste impide respirar ".


El sol ablanda mi sangre y ya no hay nada debajo. Sólo memorias que se tragan lo que no quiero saber.
¿ Se pudren acaso nuestros momentos bajo tierra ?
Hubo un pedacito de silencio para mí que se fue a juntar en la hechura de ella.

Una niña va a sentarse sobre las rodillas de un hombre.


Los dedos negros de la aurora desparraman sus versos, a pedacitos, por la quimera.

Rocío escucha decir "te voy a matar" a una gota que se le clava en la palma de la mano.